Fundación Luis Carlos Galán

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Pontificia Universidad Javeriana
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Colombia, 31 años pensando a Galán

Daniel Felipe Malaver, Nicolás Rincón Cubillos, Sergio Andrés Amaya

Estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas de la Pontifica Universidad Javeriana.

“A los hombres se les puede eliminar, pero a las ideas no. Y, al contrario, cuando se elimina a veces a los hombres, se robustecen las ideas”
(1 de agosto de 1989)

Este año se conmemoran 77 años del natalicio del líder liberal Luis Carlos Galán y más de tres décadas de su magnicidio. Debido a la coyuntura social, política y económica que vivía el país a finales de la década de los ochenta, en medio de la crisis institucional y el auge del narcotráfico, su muerte ha desencadenado diversos análisis y repercusiones que se mantienen hasta nuestros días. Él representaba en ese momento la esperanza de la renovación política y la separación entre funcionarios del Estado y narcotraficantes.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el país no ha logrado superar, y con razón, la desgracia de haber perdido a un líder como Galán con sus calidades humanas, éticas y políticas. La escasez de este tipo de líderes a lo largo de nuestra historia republicana contribuyó al surgimiento de una figura mítica e inmortalizada como Luis Carlos Galán. No obstante, las nuevas generaciones de colombianos no conocen a profundidad sus ideas, las del Nuevo Liberalismo, las luchas que tuvo que librar y se limitan a ¿qué hubiera sido de Colombia de haber alcanzado la jefatura del Estado?

Por esto es importante que, además de mantener la figura del líder del Nuevo Liberalismo, se le dé una nueva dirección a la memoria histórica de su vida política, a las denuncias que hacía contra el establecimiento en la búsqueda de la apertura democrática y económica, las luchas por mantener la separación de poderes, el papel de Colombia en el Sistema Internacional y su principal bandera: la lucha contra el narcotráfico. De tal manera que la sociedad logre entender y contrastar al país de los años ochenta con la Colombia actual, retomando estas ideas que parecen ser opacadas por el sentimiento de dolor del ‘qué hubiera pasado si ese 18 de agosto…’.

Infortunadamente, la historia consignó su muerte como “la muerte de la esperanza”, que resultó en un vacío del rumbo que debía tomar el país. Rápidamente, se trató de solventar el sentimiento por medio de la Asamblea Nacional Constituyente, impulsada por  jóvenes desde el  Movimiento de la Séptima Papeleta. De esta manera, se concretó el espíritu democrático del consenso entre fuerzas políticas tan diversas para la promulgación de la Constitución de 1991. Es innegable que esta nueva Constitución estuvo influenciada por los ideales del Nuevo Liberalismo y el pensamiento de Galán, incluyendo un contenido dogmático, nutrido en derechos y reivindicaciones sociales con el objeto de combatir el sectarismo, la demagogia y la corrupción.

No obstante, los postulados democráticos y de renovación social consignados en la Carta política, no han sido suficientes para superar las preocupaciones existentes en el momento de su promulgación. Fenómenos como el narcotráfico, la corrupción, la desigualdad y la violencia se han adaptado y transformado para seguir siendo parte de la agenda política nacional, por lo que se requiere de una visión más profunda del pensamiento de Galán reflejada en su ambicioso objetivo: construir una nueva sociedad.

Es importante que las nuevas generaciones no perpetúen la leyenda de Galán únicamente, sino también sus ideas y logren ver sus virtudes, límites y errores, como lecciones para la construcción de una nueva visión de país, con el fin de realizar una reflexión crítica de los problemas que le continúan aquejando hasta nuestros días, con actores y formas distintas.

Como sociedad, estamos en la obligación de replantear el camino por el que se dirige a Colombia, avanzando hacia un escenario de paz, luchando por el fortalecimiento de nuestra democracia, y consolidando una identidad cultural más justa y equitativa para que a través de reformas alcancemos el progreso que requiere la sociedad.

 


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